martes, 10 de agosto de 2010

¿Un cuento con cuántas alas? (By N. Kevvel)

"(...)
Y me pediste que te escribiera un cuento. ¿Un cuento con cuántas alas?
Con las que quieras, me respondiste, y yo cerré los ojos y me fui. Y ahí como estaba, enfundada en nubes con perfume a cereza, me puse a pensar en vos, y cuando pensaba en vos, pensaba en mí, y si me llamabas con tu voz, volvía amor, pero estabas dejándome volar. Como te gusta. Como soy tuya más que de nadie, y casi tanto como de mí.
Y cuando vos me pediste un cuento, yo me quedé, y me quedé en suspenso, porque no te gustan mis cuentos, no te gustan mis metáforas. Entonces, ¿por qué un cuento? ¿y con cuántas alas? Pero quise regalarte algo con luz cuando empecé a escribir, entonces, si voy despacio, si te cuento desde el principio, por ahí vos, que te gustan las cosas ordenadas, le busques un lugar entre las cosas perdidas que un día vas a volver a mirar.
Despacio. No te me vayas.
Y empieza como toda historia por el principio, cuando viniste a mí con una sonrisa segura, y yo te devolví el gesto de un celular mal anotado. Pero bueno, quizás fue una prueba, quizás fue el comienzo, una complicación de números para el matemático, una complicación de corazón para la escritora, que hacía mucho había dejado de escribir. Alcanzó pisar fuera de la burbuja para pensar “Que lindo y ya se fue”, y pasaron tres días en que “fue” fue verdad.
Después de todo, la alcanzó un flechazo a la distancia, y no fue su simpatía, ni su belleza, fue la paciencia de un amor con ternura, que tenía más de tiempo que de arrebato, que administró los impulsos de ella de forma que él alcanzara a ponerlos en algún orden en la biblioteca… pero hay veces que no sabe dónde ponerlos, de dónde va a tener que sacarlos y de dónde van a salir.

Porque fue así, que él vino en cajita, con una cinta y listo para que ella lo descubriera, pero despacio, sin prisas que le nublaran el entusiasmo, y fue sacando un papel tras otro, fue maravillándose, fue abriendo cajitas, fue destruyendo muros, fue construyendo ventanas…
El packaging de ella era menos convencional, no la vendían en las farmacias, no era remedio para nada, y mucho menos solucionaba problemas de la vida: no, no, los creaba. No venía con instructivo y todavía él se pregunta cómo carajos funciona y ella no sabe qué responderle.
Pero aprendieron cosas. Aprendió él que con un beso tiene media batalla ganada, aprendió ella que no siempre puede hacerlo reír y salvarse del problema, pero casi que sí; aprendió él que el amor no tiene muchas explicaciones y no conoce de planes ni de listas a resolver, ella aprendió que las metáforas también pueden ser formas de no decir nada, y que lo que le tiene que decir es simple, es breve y ya lo sabe…
Por eso este cuento tiene muchas alas. Porque gusta dar alas a los sentimientos, aunque se vayan lejos; dejálos, sé a dónde van aunque no hayan estado nunca ahí, saben su camino, tienen su propio mapa, su propia guía T, aún cuando haedo quede fuera de la guía T…"


N. Kevvel (Memorias de Voz, Ed. Grupo Z, 2009)

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