domingo, 30 de enero de 2011

Triste destino de la Mujer Rayo

Ya había sido todo lo indirectamente DIRECTA posible.

“Es increíble Lucas que nunca haya visto a la Mujer Rayo”
“La Mujer Rayo y yo debemos tener casi la misma edad, ¿no? Y color de pelo, estatura, ojos, peso específico… ¿No, Lucas? ¡Qué coincidencia!”
“El otro día la Mujer Rayo se había hecho un corte en el hombro... ¡¡Y justo que me corté prácticamente en el mismo lugar!!”

Había besado a Lucas bajo mi identidad secreta, sólo para provocarlo.
Consecuencia de esto último: Lucas me dejó porque se sentía “confundido”.
Tardé mucho en comprender el  por qué del patético destino que me aguardaba lejos de mi enamorado, pero finalmente, tuve que asumir la triste verdad:

No era que a Lucas no le interesara que yo fuera la Mujer Rayo. No.
Era que no le interesaba que la Mujer Rayo fuera yo.

1 comentario:

  1. "No era que a Lucas no le interesara que yo fuera la Mujer Rayo. No.
    Era que no le interesaba que la Mujer Rayo fuera yo."
    LOVED IT

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