Quiero esa sonrisa.
La quiero más cuando tiene mi nombre,
cuando mi alma se mece suave en esa boca,
Tu boca.
Y además, Te quiero.
Quiero esos ojos, que se llenan de chispas cuando me ven,
quiero esa mirada cuando me mira por primera vez en el día,
y vuela para descansar tranquila en mis pupilas.
Y además, Te quiero.
Quiero tu piel bajo mis manos, cuando ruedo suave a perder mis sentidos,
quiero tu aire en derredor, quiero tus brazos llenando el espacio.
Y aún Te quiero más todavía, porque cuando me pierdo,
cuando “me hago la cabeza”, cuando me aturdo,
cuando mis pies corren a hundirse en mis laberintos,
hay una voz, Tu voz, que suena más fuerte, que me hace parpadear,
y con sólo nombrarme, con sólo llamarme, me traes de vuelta a la realidad.
Porque retumba mi nombre en tus labios y despierta mi frente,
porque ahí recuerdo que estoy con vos, que no me hundo,
y que no existe otro lugar en el mundo en el que yo prefiera estar.
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