sábado, 30 de enero de 2010

Estación

Hay manos que te empujan a los andenes
Y te quedas como quieto, a la espera
Aunque falten siglos para que pase ese tren.

Hay trenes que no llevan a ningún lado, haciéndose de la tierra misma
Dueños del viento, crudos de cientos de verdades
Y vuelven a enterrarse a los metros,
Presos del pánico de tren, presos de su destino
De morir amalgamados con el todo.

Hay calles que conducen por pasadizos misteriosos,
Y vos apretás el paso, con curiosidad,
Porque allá al final hay una forma distinta,
Algo que se mueve, que cruje, que está vivo,
y es sólo otro tren capaz de arrastrarte, ¿quién te dice? Hasta la próxima estación.

Una estación, tu estación; un boleto, un tren. Y las vías que siempre siguen.

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