"Yo sería incapaz de..."
"¿De verdad? ¿Realmente hay algo de lo cual no seas capaz...?"
LLEGA A LA PANTALLA GRANDE…
“Es una mujer fría, no tiene escrúpulos…”
UNA PELÍCULA… CAPAZ DE DEMOSTRAR QUE UNA MUJER…
“Justamente por eso. Porque estoy enamorada de él es que voy a destruirlo.”
“¡Esta no sos vos, Caro!”
PUEDE CONQUISTAR LA CIMA…
“Los hombres son escalones… A la larga uno deja de contarlos…”
MOVIDA POR UN ÚNICO DESEO…
“Hay que hacer algo con Carolina… Si sigue así va a…”
Un disparo.
"¡Caro!”
LA VENGANZA.
“No sé qué parte no entendiste, de verdad…”, murmura la atractiva protagonista al tiempo en que saca una calibre 32.
“Te dije que un día todo esto iba a ser mío. Una pena, empezabas a caerme bien…”
Ruidos, sucesión rápida de imágenes (gran trabajo del director), más disparos, más gritos.
Se prendieron las luces y parpadeé aturdida.
-¿Qué…. Qué mierda…?
-¿Y, Caro? ¿Qué te pareció?
Samanta me miraba de pie junto a la pantalla. Tenía un cartelito que decía “Samanta O’Connel – Directora de Cine”. Parecía mucho más grande, y tenía una mirada horrible, no parecía ella, de hecho no estoy segura de que fuera Samy, pero tenía que serlo (era su cara, no había duda).
-Va a ser una gran película. Pienso titularla “La verdadera Carolina Rabe”.
Me puse de pie, apuntando a la pantalla.
-¿Esa… película… está inspirada en…? -tragué saliva. - ¿mí?
-Me quedaste igualita. La gente tiene que saber… Cuando una es una zorra no permanece en secreto mucho tiempo.
Miré a mi alrededor. Estaba en un estudio de cine. ¿Cómo había llegado a allí?
Y… ¿Y Samy? Me levanté del palco totalmente aturdida. ¿Mi Samy me habla así?
-Vos no… No, vos no sos Samy, sos otra, no sé…
Samy se rió. Y tenía una risa horrenda, bien de perra…
-Ay, Caro, Caro, tan clara te crees que la tenés…
-Pero, ¡esa de la pantalla no soy yo, no es mi vida, yo no…!
La Samy en versión turra negó con la cabeza.
-¿No te diste cuenta de que pasaron los años?
-Debe hacer mucho que no se mira al espejo. –dijo una voz de hombre que me dejó sin aire.
Y ahí de la nada, frente a mis ojos, apareció en el escenario Nacho, vestido con su uniforme del secundario. Ese que le quedaba tan pegado al cuerpo. El que le hace notar todos los músculos. El que me hace necesitar un balde para no babear el piso. Con ése uniforme.
-¿Na… nacho? ¿No estabas en Nueva Zelanda?
-¿Qué pasa, chica yo-me-las-sé-todas? ¿Estamos un poquito desactualizadas? –preguntó Samy y ahí nomás, lo tomó a Nacho por la cintura y comenzaron a besarse apasionadamente.
Los contemplé absorta.
...
No. No, con eso último se habían ido a la mierda.
Sin más preámbulo me lancé hacia adelante, empujando a Samy y, sentada sobre su estómago, comencé a pegarle con los nudillos (como me habían enseñado en Karate).
-¡IDIOTA! ¡ZORRA! ¡INGRATA! ¡Y YO QUE TE PRESTÉ MIS PUSH UP!
-¡No, Caro, no!
Nacho me separó y entonces no sé cómo, le pegué una patada en sus partes (eso no me lo enseñaron en Karate, pero no importa) y una vez derribado, empecé a pegarle también a él.
-¡NUEVA ZELANDA, ME DIJISTE!
De repente, escuché un sonido muy fuerte cerca de la cabeza (después descubrí que mi velador había volado por los aires). Desperté sobresaltada.
Estaba en mi cuarto. Mi cuarto. Palmeé la cama para estar segura y sentí alivio al tocar mis sábanas de los Jonas Brothers.
Mi película, el estudio de filmación, la Samy directora de cine y… y Nacho, habían sido todos parte de un sueño. O de una pesadilla cruce entre “Sé lo que hicieron el verano pasado” y “Jackie Chang”.
Traté de controlar la respiración (acababa de cagar a trompadas a dos personas, no era como para no estar agitada). Al costado de mi cama, Samy roncaba como si nada. El velador le había pasado rozando la oreja pero allí seguía ella, durmiendo lo más campante.
Me quedé mirándola unos segundos.
Luego mantuve los ojos abiertos con fuerza (si no intentaba acordarme de nada, entonces seguro no recordaría la pesadilla al día siguiente).
Pero había algo que me preocupaba. Miré a Samy otra vez y tuve una idea. La pateé para que se despertara.
-¡Ay! –exclamó dormida. -¿Qué?
-Samy, ¿a vos te gustaba Nacho?
-¿Quién?
Este es el problema con Samy. Que no sabe cuándo hablar en serio.
-Nacho. El que siempre decimos de no nombrar. Nacho, ¿te gustaba?
Samy levantó la vista y me miró en la oscuridad, todavía atontada.
-¿Na… Nacho? Qué se yo, Caro… Era lindo, pero a mi no me gustan los chicos que le gustan a todas, soy medio rara…
-Listo, genial. –respondí contenta, me giré hacia la izquierda y creo que ahí nomás me quedé dormida.
jajajaj, ni bien empece a leer, me sonaba en la mente la voz tipica de los q relatan los trailers de las pelis!!!!..jajajaj
ResponderEliminarq mezcla, Carolina Rabe, samy... y nacho (¿?)..jajaja
muy bueno! me gusto!!! siga asi!!!
besooo
Esta chica es increíblee! lo único que le importó fue saber si a Samy le gustaba Nachoo =S Me gustó! Sobretodo cómo lo empezaste... le diste el re efectoo jaja
ResponderEliminarun besoteee