¿Quién es él, que va trocando las cosas, tocando su color?
Él, que pasa tan cauteloso, que llegó tan inadvertido, sigiloso e hizo sede justo en medio de mi pecho.
Él, que apreció de pronto y me regaló su alma, aún cuando yo tenía las manos vacías de tanto apretar los puños.
Él que hizo de mis silencios un puente de arcoíris sobre las nubes de tormenta,
que se adueñó de mis sueños y me devolvió mi vida. Que me trajo de vuelta, que me alcanzó las horas que se escurrían y dibujó mil días para mí.
Él, que despierta mi aire cada vez que se ríe.
Él, que no sabe quién es él para mí, pero lo intuye a veces cuando se refleja en mis ojos.
Él, que se arma una capa de jirones de sol y salta al abismo por mí,
que lucha contra el fuego y contra el mar por quedarse a la vigilia de mi mirada un rato más,
Él, que me hace poder todo de su mano, y me vuelve diminuta e indefensa cada vez que no está.
Él, mi revancha, mi fe, mi rendición, mi amor.
Él, que no tiene nombre, desde que dejó su nombre abandonado en la punta de mi lengua.
Él, mi romance de verano, mi canción de otoño, mi sol de invierno.
Mi sortilegio irresistible.
Él.
Y en este caso, Él vendría a ser vos.
Este me encanto, la verdad!!
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