Sí, conocen a ese tipo de personas. Esas que tienen (sin lugar a dudas) la mejor intención del mundo, pero sin embargo en determinados momentos esa “mejor intención del mundo” cae como el o%$• y uno se plantea seriamente el homicidio.
“Si la enveneno… si la estrolo contra la pared… si la empujo por las escaleras…”
Y la pobre santa nos mira y –lo más imperdonable de todo- nos COMPRENDE, y nos tiene paciencia. ¡DIOS! Desearía que vos y tu optimismo se enterraran en el mismo centro de la tierra, que tu cerebro se recalentara, explotara y salpicara las paredes, que…
Pobre, ¿no? ES una santa. Pero insoportable.
Tenes el peor día de tu vida. Tu perro te meó los zapatos nuevos. No había comida en la heladera para llevarte. Pasaron cuatro 47 de largo y llegaste cuarenta y cinco minutos tarde a la oficina. Obvio, todos eligieron ese día para llegar antes que vos (ya habías visto los dos ascensores del edificio estacionados en el quinto piso –no podía ser de otra forma).
Todos se mantienen lejos. Te CONOCEN. SABEN que no deben acercarse.
Pero ella hace caso omiso al cartel de neón que tenes en la frente de “HOY no me joda NADIE”. No, no, no sé si pertenecerá al Cuerpo de Paz, a la Cruz Roja o a Greepeace. No lo sé.
Sólo sé que ella viene, ¿no?, y la desgraciada tiene la mejor intención del mundo, pero viene y ahí, ahí no más te suelta su frase de cabecera “¿Te pasa algo?”.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Te hace un café. Te abanica. Te prende la luz de la mesita para que veas mejor. Vos ya no sabés qué hacer con ella, aparece tipo Droopy por todos lados. Si la dejaras, te lustraría los zapatos, te llevaría a pagar esa factura del teléfono que se venció hace un mes y medio, y llamaría a tu novio por vos.
Hasta a veces logra que se despierte tu cuasi nulo espíritu de mártir y pensás en matarte, sólo para no matarla. Tu día sigue siendo catastrófico: salteaste el almuerzo, a tu mejor amiga le vino, no hay coca, hay pepsi…
Pero ella. Ella tiene solución a todo. Y no entiende que vos no querés soluciones, no, a esta altura del partido lo que menos querés es soluciones simples y sensatas… Una solución simple y sensata a estas alturas sería una granada.
Y ya llegando casi al final de este relato me doy cuenta de que uno después de todo se termina encariñando con estas personas. En nuestra historia imaginaria también va llegando el final del día y sin saber cómo, ella acaba de convencerte de que termines tu trabajo mañana y te vayas a tu casa.
Suspirás. Afuera empieza a lloviznar y pegas la nariz al vidrio de la ventana.
-Nos vamos a mojar. –decís con aire taciturno.
-¡No importa: traje paraguas! Es re linda la lluvia de verano.
Linda. Ella dijo “Linda”. Estas con sandalias chatitas en una zona inundable. Hace frío y, por supuesto, tenés dos colectivos y diez cuadras hasta tu casa.
La mirás con ganas de comértela cruda pero entonces te das cuenta de que la desgraciada está sonriendo, sonriendo de oreja a oreja mientras te ofrece su paraguas… Y de alguna forma inexplicable te encontras sonriendo vos también, con las mismas ganas de matarla, eso seguro, pero sonriendo por primera vez en ese día de mierda…
Interesante, parece un relato muy cotidiano, muy sentido. Quien sera esa tipa...la conciencia quizas.. no se sabe.... jajaja
ResponderEliminarbesooooooooo
Definitivamente... ES ASI!
ResponderEliminarNunca pudiste haber plasmado TAN BIEN una situacion/día/mes "enquilombado" o... DESESPERADO!
...Grosa!