miércoles, 3 de febrero de 2010

Una de las campanas (O Intrusos Vs. Samy)

Estaba a la mitad de una imperdible emisión de Intrusos. Ricardo Fort acababa de decir no se qué barbaridad de la señora Moria (justo prendí el lavavajillas y no escuché) pero parecía que se había armado la gorda.
Y entonces, suena el timbre.
-¡Voy! –grité sin levantarme del asiento. Ahora había entrado en comunicación Moria. GENIAL.
Otro timbre. ¿Quién podía ser? Estaba lloviendo a cántaros. Una pena no haber podido grabar lo que estaba sucediendo en la caja boba, ahora parecía que era un todos contra todos…
El tercer timbre me rompió la paciencia.
-¡Pero, ¿será posible?! ¿Quién es el pelotud…?
Abrí la puerta y ahí, empapada y llorando estaba Samy, con unos shortcitos mini y una capucha roja.
-¿Samy? –balbuceé perpleja.
-¡Ay, Caroooo! –y ahí nomás, la muy insensible dio dos pasos hacia mí, me abrazó (evidentemente no entendía que si yo quería una ducha tenía el baño), y se largó a llorar sobre mi hombro.
Con muy buen criterio de mi parte, cerré la puerta y la invité a sentarse a la mesa, mientras le hacía una de esas sopas instantáneas.
-¿Zapallo o espárragos?
Samy se sonó los mocos con la manga de la campera y murmuró algo ininteligible. Muy bien, Zapallo.
-Fue horrible Caro… -murmuró, luego de haber tomado un par de sorbos de la sopa. –Nunca me sentí tan tonta…
No hago comentarios sobre este tipo de declaraciones de Samy.
-A ver… -dije, tratando de parecer comprensiva. -¿Qué pasó? ¿De dónde venís?
-De lo de… De lo de… -Samy inspiró ruidosamente. –De lo de Damián… Fui a hacer el trabajo, ¿te acordas? De que me llamó y me pidió que…
-¿Fuiste? –le pregunté, incrédula. Y luego la miré de arriba abajo. -¿Así vestida?
Samy dejó caer la taza y me miró fijo, casi desafiando mi criterio.
-¿Qué tiene?
Ay. Ay, ay ay. Y después se queja. Negué con la cabeza.
-¿Es que nunca me vas a escuchar, verdad Samanta?
Ella sabe que cuando uso su nombre completo es porque se mandó una cagada. Si algo le faltaba a su estado general era ponerse pálida.
-¡¿Qué?!
-Samy… -expliqué con infinita paciencia. -¿Vos estuviste sentada… con shorts puestos? ¿No sabés lo que pasa con esa parte del cuerpo que se llaman muslos?
Samy miró hacia abajo (estaba sentada) para comprender a lo que yo me refería y lanzó un grito de horror.
-¡No…!
Yo asentí, contenta de que hubiera despertado a la realidad.
-Lo siento Samy. Eso como punto número 1. Bien, ahora, ¿qué ocurrió?
Luego de varios segundos de contemplación de sus piernas al mejor estilo la película Psicosis, Samy levantó la vista con el rostro otra vez bañado en lágrimas.
-Bueno nada… Que… Empezamos a hacer el trabajo y… Y nada, no sé… Hicimos el trabajo de Proyectual. –concluyó abruptamente.
Yo levanté una ceja.
-¿Y? -Samy tragó saliva sin mirarme y no dijo nada. En intrusos dos acababan de agarrarse de los pelos, maldición.
-Es que… -dijo Samy. –Yo creía que no sé… Si me ponía linda…
-Uy, Samy, cortala.
Samy se volvió hacia mí, que no fui tan rápida como para apartar la mirada del televisor sin que se diera cuenta y me fulminó con la mirada.
-¡¡No me digas que la corte como si estuviera loca!!
-Lo estás. –le dije. –Y muy loca. ¿Vos ves alguien en el casino haciendo un “all in” a un solo número? No. ¿Acaso los cartones del bingo vienen con un solo número? Yo creo que no. ¿Alguien saca un CD por sólo una canción? Obviando a los Mambrú y a las Bandanas éstas, que ya no los conoce ni la vieja. No, no y no.
Samy revolvió con violencia la sopa.
-Si estás diciendo que debo comportarme como una trola…
-Decime la verdad Samy, ¿alguna vez me fue mal con un chico? Yo te respondo: No. Y eso es porque sé de lo que hablo.
-Pero… no entiendo… ¿para qué me pidió que vaya ayudarlo? Le hubiera pedido a la hermana que se egresó el año pasado, o a Verónica que es su mejor amiga, no a mí…
¡Dios mío, alguien le había dado una bofetada a otro alguien en la pantalla y yo no tenía idea de lo que estaba pasando! Subí el volumen del televisor, pero tarde, ya se iban al corte publicitario…
-¡Me estoy perdiendo de todo, Samy!
-Perdón… -respondió con voz apocalíptica.
Me giré y vi que miraba la taza con serias intenciones de ahogarse en ella. Se la quité de un tirón.
-A ver… -iba a procurar ayudarla, por el bien de las dos. –Yo no puedo ponerme analizar la retorcida forma en que piensa este muchacho, ¿de acuerdo? Sólo digo que hoy estabas ahí, a su alcance y él no tomó la oportunidad. Fin de la cuestión.
-Por ahí quiere ir despacio… -protestó en un susurro. –O le pareció que en el medio de un trabajo y en su casa no era el lugar ideal…
-Bla bla bla. Excusas, excusas, excusas. Si una les da demasiadas oportunidades, se acostumbran. –la sujeté por el brazo, en ademán maternal. –Haceme caso, Samy. ¿Qué digo yo siempre que es lo más importante?
-¿El amor? –respondió como una autómata.
Mi Dios.
-No, Samy, tratá de concentrarte… -intenté otra vez. -¿Qué cosa hay que privilegiar sobre qué cosa?
La miré atenta y Samy rompió a llorar.
-¡No sé, no sé! –exclamó desesperada. -¡Si supiera…! ¡Si supiera todas esas cosas, no me saldría todo tan mal!
-Calma, Samanta, calma. –dije tratando de apaciguarla. Otro bloque de intrusos. Realmente tengo que ser una excelente amiga para aguantar todo eso. –Te la voy a hacer muuuuuy fácil. ¿Qué es más importante que la caaaalidad?
Ahí entendió y me miró mordiéndose el labio inferior.
-¿La…la cantidad?
Sonreí de oreja a oreja.
-Ahora te voy a buscar algo de ropa y salimos.
-¿Sa… salir? ¿A dónde? –preguntó y casi se cae de la silla al levantarse.
-Estoy segura de que Leonardo o Nacho tienen algún amigo interesante.
-Pero… pero…
-¡Sin peros, Samy! ¿O qué? –me jugué la carta maestra. -¿Preferís quedarte acá, adelantando el trabajo de Proyectual?
Samy me dirigió una mirada rara. Mezcla de asombro y de desafío.
-Mirá que sos mala, eh…
-Prefiero el calificativo “realista”. –respondí con honestidad al tiempo en que me internaba en mi placard.

3 comentarios:

  1. ok, no me quedan dudas que Caro evidentemente no pertenece a mi mundo...pero por otro lado tiene razón y eso es lo peoorr jjaja. Para la próxima quiero un relato de un mal de amores de Caro o que a Samy le salga algo bien! ;)
    Un besooo

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  2. jajaj a Caro le sale todo bien?? acaso esta en pareja?' es feliz?? de q se las da????..jajaja
    Sisi puede q tenga razon.. LA CANTIDAD!!!!
    Coincido con Yan, un mal de amores de Caro!!!
    me gustan estos relatoss :)!!!!!!!!
    besooo

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  3. jajajaj es que... la idea de estos relatos en parte es dejarlo a interpretación de cada uno. Si ustedes quieren ponerse del lado de Samy no hay problema, pero, leyeron a Caro? A ella NUNCA le fue mal con un chico...

    (...)

    Este comentario también presta a diversas interpretaciones jajaja

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